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lunes, 23 de mayo de 2011



"I'm harmless..."  He says.

Then, how is it that I can still see my guts leaking?

domingo, 22 de mayo de 2011

De Muriciélagos y Aves Negras



No es tan fácil, no creas.   

Se requieren horas, días de análisis.  
Se necesita zurcirte a mi cerebro 
y hacer un buen remate.  
No dejarte ir, aunque quiera.  

No deshacerme de ti
aunque ya me haya asqueado verte detrás de los ojos, 
repasar mentalmente todos tus movimientos… 
la partida de ajedrez más larga de mi vida.

Deducir qué movidas hiciste 
y por qué tomaste la decisión de hacerlas. 

Ver tus manos irreverentes, 
tus ojos displicentes, 
esa astuta sonrisa
que saca conclusiones sobre todo.

No te conozco, juro que no.   
Conozco lo que haces.
Preveo  cuándo actuarás, cómo y por qué… 
y aún así no descifro lo que piensas.   

No eres del todo legible.   

Con los demás no es lo mismo…
no se da de una forma tan fluida. 
 Porque el resto de las personas no son tan fascinantes…
no tienen tantos colores, tantas aristas, tantas líneas. 

 Como sea, ya está, ya lo sabes. 
¿Qué quieres que diga? 
 Te veo.



sábado, 21 de mayo de 2011

¿Qué dice que dijo?


¿Mi interacción social?  ¡Ah sí! …Pues, la gente me ve extraño.  Me ven pasar al lado y escanean con los ojos mi persona.  Sobre todo las doñitas.   Supongo que tengo una sonrisa contagiosa porque me sonríen de regreso aunque no muy convencidas.  Pero no es por mi ropa, ni mi pelo, porque eso es bastante normal un jeans y una sudadera, aún en verano… no porque no quiera usar otra cosa… es que no hay mucho que escoger en mi armario.   


Creo que es porque bailo en la avenida cuando escucho una canción que me gusta; o porque a veces camino dando saltitos como cuando tenía 8. Y si no sostengo largas conversaciones con las inquilinas que tengo en la cabeza estoy cantando sin audífonos. 


¿Qué si me he enamorado?  ¡Uy, sí!  Todos los días.  Depende a que inquilina le toque el turno, así es el amor que profeso.  Pero no es amor de a deveras, es ese de ratito.  De los que te hacen suspirar una vez y ya estuvo, luego se cambia la patoja que controla mi cuerpo y viene otro a quien querer.


¿Qué si soy feliz?  Siendo como soy, o sos feliz o no sos.  La dualidad reina mi realidad… aunque “dual” no sea la palabra correcta es lo que más se le acerca, porque hay tanto dentro que si no lo divido no habría espacio y no podría manejarlo.  Lo malo es que a veces lo que hace una se le olvida a la otra y a cualquier indicio de recordar algo, cambio.  Jeckyll y Hyde, sí, algo así, solo que habría que agregar a un Hyckyll,  Jede, a Kyllhy y a Deyll.


¿Qué si me arrepiento de algo?  …solo de arrepentirme. 


¿Qué si necesito algo para ser normal?  Creo que ese accesorio no venía en el paquete.  Necesito ser normal para necesitar serlo.


¿Qué qué es lo que quiero de la vida?  ¡Pues vivirla, obvio!


Y a todo esto… ¿Por qué tantas preguntas?  Ah, sí, la curiosidad.  ¡Curiosa cosa es la curiosidad ¿no?! El gato se murió por eso, pobre Gato.  Sí me acuerdo de él pues, el patojo de la esquina que salió a la calle por unos ruidos ¡Y  zas pues!… ¡Qué le cae un balazo! Por shute, digo yo.  Pero es que a veces uno no se puede quedar así… con la curiosidad. Y la termina cagando más.  Como cuando empezó usted a preguntarme cosas.

 ¿Ya se va?  ¡Qué le vaya bien Doña Cordura!  ¡Se me cuida y venga a verme más seguido ¿Quiere?! ¡Saludos a la familia!





Zombie-land-of-no-one

 ¿Qué pasa cuando te encuentras con un zombie? Un engendro que regresa de la tumba cada vez que se le da la gana.  Bueno, es posible que te encuentres con uno de esos en Haití o algo así… pero ¡¿qué carajos pasa cuando tienes que vivir con uno?!

 Yo lo enterré hace unos ocho años, con pala y todo.  Lo maté porque era insoportable cuando estaba vivo, tenía que deshacerme de él ¡Es que de veras ya no lo aguantaba! Se sentaba conmigo en el sofá y quién putas lo movía de ahí, veíamos televisión y no había película que no me arruinara.  ¡Y se sabía todas las canciones que pasaban por la radio y no dejaba de cantar con ese medio tono desafinado!

 Como sea me decidí a matarlo, lo hice pedazos y cada día que iba a estudiar enterraba un pedacito por acá otro por allá de camino al colegio.  “Listo, se acabó” me dije cuando llevaba el ojo izquierdo que era el último pedazo en mi caja de crayones.  ¡Y la vida fue feliz, todo estaba bien de nuevo! No habían canciones arruinadas, hice maratones de películas con mis inquilinas de la cabeza y podía invitar a alguien a sentarse al sofá. 

Pero en las noches justo antes de dormir me susurraba al oído y me recordaba que ahí había estado, que me había cantado, que se sabía el final del estreno del viernes y me lo contaba. ¡No podía dormir y cuando al fin lo hacía ahí estaba el méndigo cabrón!


Uno de esos días que ya no pude más me fui a recoger todos los pedacitos que había enterrado.  “Lo voy a quemar.  Así, fijo, ya no me jode” me dije.  Idiota ilusa, dijo mi Sol.


Llevaba a casa el morral lleno de huesos y carne putrefacta de mi colecta decidida a no dejar evidencia; entré a la casa y para mi sorpresa la bolsa estaba vacía, no entendía.  A sentarme iba en la sala cuando, medio comido por las ratas, medio podrido, ¡Estaba el marica sentado viendo televisión! 


¡Y no se va, no se quiere ir!  ¡Está decidido a quedarse conmigo!


¡Maldito sea este amor que por más veneno que le dé en el desayuno y más puñales que le entierre por la espalda NO SE MUERE!




jueves, 19 de mayo de 2011

Anosmia

Dios me privó del olfato,
De la percepción del perfume de mi madre,
De una mañana fría con café,
De la tierra mojada por la lluvia.

Dios no me permitió avistar un mundo
Que existe sin forma, sin color ni luz. 
Efímeras esporas, pedazos de ti y de mí
Que vagan traviesos por el aire regalando recuerdos.

Pero me dio capacidad para verte
Para atesorar cada matiz, cada forma,
El color de tus ojos,
Eterno otoño capturado detrás de tus párpados.

La luna que mengua en tu sonrisa,
Refulgiendo cada vez que me ves.
Y el tono de la luz reverberando en tu rostro
Pintándote el alma de atardecer.

Y aunque sea capaz de verte
Prefiero voltear si estás cerca.
Y si mis ojos pueden reconocerte,
Decido obviar tu forma y tus colores.

Evitando que duela.

Evitando quererte.

miércoles, 18 de mayo de 2011

¡Carajo!



Él es quien quiero, no más, ni menos.  

Él, la perfecta combinación entre orgullo y humildad… 
el que reverbera mi ser distorsionado… como reflejo de agua.  

Él, quien quiere ser único pero no debe preocuparse, porque lo es.  

A él, ese que no es real, a ese quiero...
¿Puede mostrármelo en talla 7 por favor?  
¿No tiene? ...Si, lo imaginé, 
es demasiado bueno para ser mío.   

Debe permanecer platónico, etéreo, lánguido… 

¡maldición, aquí viene la frustración! 

 ...

¡C A R A J O!

Monólogos de vos I

Y aquí estas, puyándome los ojos desde atrás de la cabeza con tu recuerdo.   
Cuando dije que me dabas dolor de cabeza lo dije en serio. 

 
Me acaba de golpear, no sos real ¿verdad?   
Nada es real por ahora.  

Lo que creo oír de vos son solo ecos de lo que deseo escuchar.  Obviamente lo que perciben mis ojos haraganes 
son solamente curiosos espejismos 
que me llevan al pasado y a lo que ahí se quedó.


Una voz que viene de donde guardo mis traumas 
me grita fúrica que ya la cosa llegó muy lejos, 
que el dolor no tardará en regresar, 
que solo tenés el turno nocturno en mi vida 
y que no te apetece estar tiempo completo.   


Otra me dice calmada y hasta indolente que no importa “¿Igual, quién quiere más equipaje para un viaje tan corto?”

No respondo.  No estoy convencida.


Una tercera me dice con tono pretencioso de sabelotodo
“Las puertas del averno recitan que Lo último que se pierde es la esperanza…”.


“¡Vos, sho hombre!” Interrumpe la última, y se dirige hacia mí.   

“¡Juro que detesto a esa estúpida presumida!” Dice con la sonrisa ladeada tatuada en las palabras.    

“Si querés, dale.  ¿A qué le tenés miedo?  No hay nada que te impida ser feliz equivocándote  ¡Y si no se pudo pues no se pudo y ya!”



 ¿A quién debería prestarle atención si todos los argumentos son certeros gracias a la duda?
  
Y luego las voces resuenan, 
se multiplican y resoplan caóticamente emotivas 
nublando el pedacito de alma que te regalé
y que dejaste perdido en aquella casa de espantos.

Y detrás de una de esas puertas de carnaval 
entre girones de plástico negro 
que decoran pérfidamente los fantasmas del pasado 
hay una ventana que deja ver la silueta de ella,
sentada frente a un viejo sauce de esos que lloran cuando llueve; 
esa, la que se enamoró de vos, la que te dio por sentado y se arrepintió.


“¿Y volver de nuevo a eso?  ¿Purgar mil veces más el mismo error? …No, amor, no gracias.  Ya estoy cansada”


Me sacude un escalofrío de decepción que recorre la espina
transformándome la piel en desplumada ave,
y  le cierro la ventana en la cara a la jovencita que se quedó 
esperándote en aquella banca improvisada de ladrillos.