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lunes, 25 de julio de 2011

Fastidio Habitual









Un cigarro beligerante  y media hora más de asedio.
Dame compañía, así me quedo sola...
Dame soledad que no quiero estarlo.
Déjame en paz que no te conozco.





miércoles, 20 de julio de 2011

Empatía






Si bien no sé qué decir,
Entonces no diré nada en absoluto.

Solo te veré así, infinito
entre mis muslos, dormido
Como esperando el final del tiempo,
Ensoñando un beso triste y soberbio.

Haces una mueca de reciprocidad...
Escuchas lo que siento.

Consejos



“Deja que llore la niña” Le decía mi abuela a mi madre.  “Que no se acostumbre a tu auxilio”.
Y así lo hizo, obediente mi oráculo...
Me dejó llorar.

Hasta que llegado el tiempo y el cansancio
Ya no importó lo que provocara el sollozo. 
Y en esos momentos,
Justo antes de la lasitud del llanto
El mundo resplandecía tan sereno
Que era imposible no empaparse de realidad.


Deja que la niña se desahogue…
Porque no encontró sosiego  en tu mirar,
Y así es como vuelven las historias…
Lección que ha de repasar. 
Mira que ya viene el examen y tiene que estudiar.

Deja que le duela…
Que se mortifique tres veces más,
Y es que el llanto lava el horror de las aceras
Mientras la lluvia se dedica a esperar.


No permitas que te afecte,
Que ya se le hizo callo en el conducto
Que va de la memoria al corazón,
Pero hay momentos en los que una que otra pústula revienta
y no le queda otra que volver a sanar.


Y es que no hay nada malo en repasar
Cada viernes las lecciones de la semana,
Se aprende más si se subsana.
Y le es más fácil amedrentar los fantasmas del pasado,
Vigías inertes,
Si se deja abatir para luego poderse levantar.



domingo, 17 de julio de 2011

Necesito






No necesito esto que me das
Siendo siempre el desaire de las calles húmedas
Cuando no estás,
Cuando al fin te vas.


No te necesito para salvarme.
Deja me pierdo un poco en cada avenida
En cada brindis
Deja me cerceno el alma languideciendo por vos.


¡Hoy no deseo el mundo, mujer!
Me duele pisar la tierra que me aguanta
Y que yo soporto al caminar
Y en verdad te digo… que lo que me espera mañana es el mismo amanecer.


Tan vasto y perfecto como el de hoy
De tan dulce tinte su calor
Y yo tan impávido ante él
El ánimo exangüe y la virtud desfallecida.


Y es que no te necesito para perderme
Necesito que me encuentres mañana a primera hora
Que se me muevan las pestañas por tu aliento
Y vestirme la nostalgia con tus besos.


Pero no puedo hacerlo sin tu abrazo,
Sin tu pelo enredándoseme en  los ensueños,
Sin tu voz desgarrándome los suspiros…
Sin tus historias análogas a mí.


Necesito de vos aunque no te guste.


Necesito perderme en el laberinto que sos
Pero no encuentro el recoveco que me lleve
A donde los fantasmas te dejaron
El día anterior a ayer.
Y me quedo igual que hoy...
sin vos, sin mapa y sin amanecer.



lunes, 20 de junio de 2011

Idilio Insomne


Una vez, un susurro…
Un decadente tanteo
Que converge en ansiedad
Y consensual desvelo.


Una noche de pocas,
Dos almas incautas
Solas,
Saturadas,
Sombrías…


Descuidadas se acercan, se sonríen, se embelesan.


Erase una vez, un soliloquio
De vastos placeres compuesto
Poco para un mendigo
Demasiado para el imperio.


Dos caras de un mismo delirio
Escudriñándose las mañas,
Develándose las almas.
Se abrazan y se mezclan
Soltándose al destino.


jueves, 9 de junio de 2011

Bulletproof





¡Listo, ahí está!
No importa nada ya…
No hay prisiones ni cadenas,
Que me alejen de tu condena.

Pronto  todo pasará…
Siempre lo he sabido.
Mañana nada importará…
Si es que aún tiene sentido.

Y digo...

¿Qué digo… qué siento?
Amor mío, si supiera…

Te quiero...

Pero había que limpiar la escalera.

Me tienes, me tienes sin pedirlo.
Sin quererlo.
Como quien ama la sal,
Como quien se pierde en delirios.

¡Y te quiero!
Pero había que concretar la idea.
Había que morir con tu nombre en los labios
Y el arma en la cabeza.

De vengarme tengo....



Un ajeno, un tercero me lo arrebató…
La semilla de la duda germinó con una frase…
un nombre… Su Nombre.
De sus labios a mi indecisión…
Directo a la vacilación.

Podría verlo,
Cualquier día.

Consumir esos ojos embusteros…
Centellantes por el fuego
Y torcer esa sonrisa en mueca de amargura
Cualquier día,  a cualquier hora.